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| ¿Cuántas veces te has sorprendidx a ti mismx grabando con el móvil algo que deberían de estar grabando tus ojos?

Hoy queremos hablar del tiempo, ¿tienes unos minutos?

Del tiempo, del estar presentes, de narrar un pasado y construir un futuro...
No puedes pensar en tu existencia salvo como una secuencia de instantes de tiempo.

| Somos tiempo.

Estamos tan acostumbradxs a hacer una cosa para obtener otra cosa después, que a veces solo pensamos en lo que conseguiremos después (futuro) dando por hecho lo que hacemos ahora (el presente). Y así, todo el rato.

Un día cualquiera en mi rutina: Pongo la cafetera (presente) para tomarme un café (futuro). Me tomo el café para salir de casa desayunada (el futuro del futuro). Me voy de casa para llegar al trabajo, no sin antes despedirme de mi perra... En definitiva, me doy cuenta de que vivo en una constante de futuro proyectado sin oler el café, sin abrazar a mi perra, sin observar el trayecto...
No puedes tener ninguna certeza sobre tu futuro hasta que no se haya convertido en pasado.

| ¿Recuerdas la última vez que fuiste a un concierto? ¿Lo grabaste? ¿Volviste a ver ese vídeo o se lo enseñaste a alguien?

Me pasa que cuando voy a un concierto, procuro grabar ese estribillo que tanto me gusta. ¿Para qué? ¿para verlo después a través del móvil (como la gente de la imagen de la postal)? Una voz en mi cabeza gobierna: "quédate quietecita sin bailar en tu canción favorita para que el video no se mueva...".

Luego me enfado con esa voz por arruinarme el momento.

¿Y ese vídeo a dónde va después? Al móvil sobrecargado que no tolera ni una imagen más porque está petadito de pasados que no se sintieron nunca presentes, anhelando un futuro en el que revivir esas experiencias.

Experiencias acumuladas que, probablemente, nunca más vuelves a ver y solo una vez quieres capturar nuevos presentes para convertirlos en futuros ya pasados, decidirás borrarlo sin nostalgia a lo vivido porque nunca lo llegaste a vivir. Con un poco de suerte, existirá tan solo 24 horas antes de ser eliminada tu historia.
Pareciera que el móvil nos ha dado un pseudopoder de retener el tiempo, de capturarlo... mientras se nos escurre entre los dedos y no hacemos más que perderlo.

| Creo que no hemos sabido entender para qué se usan las fotos y los vídeos.

Recuerdo de pequeña que las fotos y, más aún, los videos, eran el privilegio de guardar una historia para cuando la memoria fallará y así, no correr el riesgo de olvidarlo. Poderlo revivir, mostrando los álbunes de fotos en el salón mientras reproducías ese VHS.

Ahora creo que ese sentimiento nos queda como un residuo en esencia, queriendo capturarlo todo como si todo fuera importante por el hecho de poderlo fotografiar y grabar. Y al final, si todo es importante, nada es importante.

A veces fantaseo con volver al valor de un carrete donde solo había 24 fotos, que no se repetían porque no podías verlas hasta unos días, o semanas después y su dinero costaba... todo ese coste le daba su valor para que después el salir mejor o peor no fuera tan importante como haber capturado ese instante de tu vida.

Antes era algo más mágico, ¿no crees? Ahora, no sé cómo sentirlo. Es todo el rato, fotos aquí y allí. Si todo es fotografiable, nada es fotografiable. Si todo es un instante especial a capturar, nada es especial, ni se diferencia del resto. Y así... una galería llena de nada y con algo de poco desapercibido.
No sabemos usar la posibilidad de fotografiarlo todo.

| Tenemos que aprender a usar esta capacidad, posibilidad y recursos.

Porque siento que seguimos haciéndolo desde la mentalidad carrete sin haber carrete. Seguimos fotografiándolo todo como si nadie más lo fuera a hacer y si no lo haces, jamás podrás mostrar ni demostrar que estuviste ahí. Peor aún, quizás hasta lo olvides.

También hay quien necesita fotografiarse donde ya lo han hecho otro millón de personas para formar parte de algo o por el instante que dura el reel.

En vez de capturar un instante en forma de foto... haces la foto para capturar un instante de presente no vivido de quien hace scroll en una pantalla.

Nos hemos convertido en consumidores de instantes efímeros. Si todo es instante, nada lo será. Quizás sea hasta irónico el nombre que se le dio a insta.gram.

Nos quieren así, sin instantes reales y en búsqueda incesante de los instantes de otros para poder sentir que existes, que gustas...

Ojalá más momentos en los que somos tan felices que nos olvidamos de hacer la foto.

Y todo esto me lleva a concluir en qué acertado es usar la palabra "presente" cuando alguien quiere hacer un regalo. Sí, suena algo antiguo, lo sé, pero por favor, recibe este presente como muestra de mi cariño.

Con mucha ilusión, vértigo, ganas y miedo.

Estefanía.